El aprendizaje de la calidad del agua salió del aula el pasado 30 de mayo, cuando estudiantes del curso Calidad de Agua del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile realizaron una salida a terreno al sector de Matanzas, en la Región de O'Higgins. Acompañados por el profesor Ignacio Jaque, el auxiliar Martín Parada y la ayudante Camila Farías, las y los estudiantes aplicaron metodologías de muestreo y medición en condiciones reales, complementando los contenidos desarrollados durante el semestre.
La actividad tuvo como principal objetivo que las y los estudiantes adquirieran experiencia práctica en las metodologías de muestreo de calidad de agua y en la medición de parámetros in situ, utilizando el equipamiento empleado en este tipo de estudios. Durante la jornada se recolectaron muestras en cuatro puntos distintos: agua de mar, el río Rapel, un sistema de Agua Potable Rural (APR) y un estanque de almacenamiento. La diversidad de estas fuentes permitió evaluar y contrastar sus características, comprendiendo cómo la calidad del agua varía según su origen y las condiciones del entorno.
Una vez finalizado el trabajo en terreno, las muestras fueron trasladadas al laboratorio para realizar análisis detallados de componentes que no era posible evaluar en el lugar. Asimismo, se recolectaron muestras adicionales en el APR y en el río Rapel, las que fueron enviadas al laboratorio del Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA) para medir parámetros específicos directamente relacionados con los contenidos abordados en el curso.
Para Gracia Contreras, estudiante de la asignatura, la experiencia permitió comprender la importancia de seguir rigurosamente los protocolos de muestreo para garantizar la validez de los resultados."Desde la experiencia, entendimos cómo debe funcionar la toma de muestras en terreno para obtener resultados válidos".
Más allá de la aplicación de técnicas de muestreo y análisis, la salida a terreno permitió a las y los estudiantes enfrentar situaciones propias del ejercicio profesional, fortaleciendo competencias que difícilmente pueden desarrollarse exclusivamente en el aula. Este tipo de experiencias constituye un componente fundamental de la formación en Ingeniería Civil, al integrar la teoría con la práctica y acercar a las y los futuros ingenieros a los desafíos asociados al estudio, monitoreo y gestión de los recursos hídricos.

