La actividad convocó a estudiantes de distintas facultades de la Casa de Bello para trabajar en la recuperación de un espacio de la comuna de Lo Espejo que anteriormente había sido utilizado como microbasural. Desde el Departamento de Ingeniería Civil (DIC) participaron Laura Mlynarz, presidenta de la FECh; Vicente Sará, encargado del área de construcción; Caio Navarro; Catalina Vera; Antonella Sorrentino y Gracia Contreras.
La instancia buscó no solo transformar físicamente un espacio deteriorado, sino también poner los conocimientos y capacidades de los estudiantes al servicio de las comunidades. Para Laura Mlynarz, presidenta de la FECh, este es uno de los principales sentidos de la iniciativa: “El objetivo principal de los trabajos voluntarios es que los estudiantes nos hagamos responsables de relevar el rol público de la universidad, que se vea en el quehacer cotidiano que podemos poner a disposición nuestros aprendizajes al servicio de las necesidades del país. Por supuesto también es una instancia de construir comunidad universitaria para que los compañeros y compañeras se puedan conocer, aunque estudien en otras facultades, en otras carreras.”
Una mirada integral de la ingeniería
La experiencia permitió a los estudiantes de Ingeniería Civil enfrentarse a un problema concreto del territorio, donde las dimensiones técnicas se relacionan directamente con aspectos sociales, ambientales y urbanos. En este contexto, la participación en actividades de vinculación con la comunidad constituye también una instancia de formación profesional.
Vicente Sará, integrante del Centro de Estudiantes de Ingeniería Civil, destaca la importancia de comprender la profesión desde esta perspectiva. "Es importante participar en estas instancias porque una parte fundamental del rol de la educación pública es retribuir al país y a las comunidades todo lo que nos entregan. Estas iniciativas nos permiten poner nuestros conocimientos al servicio de las personas. Como estudiante y futuro ingeniero, participar en actividades de vinculación con la comunidad me ayuda a desarrollar una mirada más integral de la profesión, entendiendo que la ingeniería no solo consiste en resolver problemas técnicos, sino también en generar soluciones que tengan un impacto positivo en la calidad de vida de las personas. Además, fortalece habilidades como el trabajo en equipo, la comunicación y el compromiso social, las que considero fundamentales para ejercer responsablemente la profesión."
La recuperación de espacios afectados por la acumulación de residuos constituye un desafío que trasciende la intervención física. Los microbasurales pueden afectar el uso y percepción de los espacios públicos y formar parte de problemáticas urbanas más amplias. Abordarlos requiere, por tanto, comprender el territorio y trabajar colaborativamente con las comunidades.
Para Mlynarz, estas iniciativas representan una expresión concreta del rol público de la Universidad de Chile. "Considero muy relevante el poder realizar iniciativas de vinculación con la comunidad, donde los estudiantes podamos poner nuestros conocimientos al servicio de las necesidades del país. Es parte de la esencia de una universidad pública la democratización del conocimiento y la vinculación permanente con las comunidades de nuestro país, abrir las aulas y la universidad no es solo responsabilidad de la institución, sino también de nosotros como estudiantes."
Aprender fuera del aula
Además del trabajo realizado en Lo Espejo, los voluntariados ofrecieron un espacio de aprendizaje interdisciplinario, donde estudiantes de distintas carreras debieron coordinarse y enfrentar desafíos concretos. “Los trabajos voluntarios permiten que tengamos una formación mucho más integral, obligándonos a trabajar interdisciplinariamente, conociendo compañeros de las diferentes facultades y exponiéndonos a desafíos muy variados. Asistir a estas instancias nos permite conocer y hacer carne propia los valores y principios de nuestra universidad, es decir nos hace protagonistas de la construcción de la educación pública”, señala Mlynarz.
La experiencia muestra así una dimensión de la formación en Ingeniería Civil que va más allá de las herramientas técnicas: comprender que las obras y proyectos se desarrollan en territorios habitados por personas y que las soluciones de ingeniería pueden contribuir directamente a mejorar sus condiciones de vida.

