El Departamento de Ingeniería Civil (DIC) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile con la participación de la Asociación Chilena de Sismología e Ingeniería Antisísmica (ACHISINA) y la Sociedad Chilena de Geotecnia (SOCHIGE) organizaron el seminario híbrido "Terremoto de Venezuela 2026: primeras observaciones en terreno". El encuentro, realizado el jueves 30 de julio de 2026, conectó a especialistas y académicos desde Chile, Ecuador, Argentina y Perú.
El origen de esta jornada se remonta al trabajo realizado directamente en la zona de catástrofe. En representación del DIC, el profesor Francisco Pinto integró una misión de reconocimiento de despliegue rápido en Venezuela junto al destacado investigador de la Universidad de Stanford, Eduardo Miranda. Este trabajo de campo fue complementado con un levantamiento fotogramétrico desarrollado en Chile por estudiantes de Ingeniería Civil de la FCFM, bajo la coordinación de profesores del grupo de Estructuras y Geotecnia. Además, contamos con la colaboración en el seminario del académico Michael Schmitz (Universidad Simón Bolívar / Universidad Central de Venezuela), en representación de Venezuela. En esta charla los investigadores compartieron las primeras evidencias y observaciones técnicas destinadas a orientar los procesos de reconstrucción y respaldar la toma de decisiones en las zonas más vulnerables.
En la apertura, el académico Fabián Rojas enfatizó el propósito preventivo del despliegue: en que "Cada observación recogida puede transformarse en una lección capaz de proteger vidas en el futuro ". En tanto, el profesor Pinto agradeció el respaldo institucional que facilitó actuar en un margen de tiempo tan acotado, destacando que el trabajo cartográfico desarrollado lo que demuestra la vocación pública y el compromiso técnico de la Casa de Bello.
Marco geofísico y dinámica de la ruptura
El análisis geológico estuvo a cargo del profesor Michael Schmitz, quien explicó que el evento fue generado por la interacción entre la placa del Caribe y la Sudamericana, con una magnitud corregida a M 7,5. Schmitz subrayó que el sismo evoca elementos del histórico terremoto de 1812 y del evento de 1967, el cual impulsó significativas mejoras normativas en su época.
Por su parte, el profesor Eduardo Miranda profundizó en los mecanismos del movimiento del terreno a partir de estimaciones del USGS. Explicó que el deslizamiento fue heterogéneo, con desplazamientos sobre 2 metros en unos puntos frente a medio metro en otros, e ilustró los efectos de directividad (propagación de norte a sur) y direccionalidad, comparándolos con los sismos de California (2022) y Japón (2016).
Evidencia de campo: Caracas y La Guaira
El profesor Francisco Pinto detalló las observaciones geotécnicas y de infraestructura, advirtiendo que los daños se concentraron mayoritariamente en edificaciones construidas entre 1968 y 2020:
- Caracas: En Palos Grandes coexistieron estructuras colapsadas con otras sin daños. En San Bernardino, la severidad del daño se correlacionó con depósitos de suelo de gran espesor, donde hoy existe un plan de microzonificación sísmica.
- La Guaira: En Catia La Mar, sobre abanicos aluvionales de alta plasticidad, se registraron graves fallas geotécnicas. El aeropuerto presentó una falla de más de 3 metros de profundidad con grandes grietas, y también la estructura del muelle en la costa resultó fracturada.
- Infraestructura y suelos: Se constataron fallas en pilotes y tablestacas del puerto, desacople de puentes en sus estribos y fenómenos de licuefacción ("volcanes de arena") y asentamientos diferenciales que dejaron edificios inclinados en Caraballeda.
Evaluación de habitabilidad, lecciones estructurales y desempeño colectivo
Durante la inspección de campo, la comitiva encabezada por el profesor Miranda y Pinto colaboró activamente en la gestión de la emergencia mediante la clasificación rápida de edificaciones. A través de una rigurosa evaluación estructural, el equipo ayudó a determinar si los inmuebles eran habitables o no, señalizándolos mediante calcomanías de colores (verde para estructuras seguras y roja para aquellas con riesgo inminente de colapso o inhabitables).
- Geometría y elementos no estructurales: El edificio El Trébol (planta en "Y") mostró comportamientos dispares según la orientación de sus caras. Asimismo, se detectó un alto riesgo para transeúntes por la caída masiva de acabados arquitectónicos, vidrios y mampostería.
- Vulnerabilidades en subsuelos: En edificaciones como el edificio Don Pepe y la escuela de los Agustinos, las fachadas lucían en buen estado, pero sufrieron colapsos en las partes posteriores de los edificios.
- Desarrollos urbanos: El complejo Urbanismo Hugo Chávez registró pérdidas drásticas de capacidad de carga e incendios por fugas de gas, presumiéndose que el colapso masivo en La Guaira obedeció a un único pulso sísmico intenso y de larga duración.
Al cierre, el profesor Eduardo Miranda enfatizó la necesidad de pasar de la evaluación de estructuras aisladas al estudio del desempeño del colectivo urbano en su conjunto, una línea de investigación de frontera que lidera el académico Pablo Heresi desde el Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile para mitigar riesgos en futuras emergencias.
En los próximos días, una segunda delegación de Ingeniería Civil viajará a Venezuela para profundizar los estudios iniciales.

