Tomás Núñez llegó a Beauchef desde Arica sin tener del todo claro el mundo al que estaba entrando. Egresó de Ingeniería Civil en 2006 y terminó su etapa universitaria en 2009, con una doble titulación que incluyó el Magíster en Ingeniería Sísmica. Hoy, mirando hacia atrás, recuerda su paso por la Universidad de Chile como una experiencia desafiante, marcada por la exigencia académica, la adaptación a Santiago y la necesidad de aprender a sostenerse frente a las dificultades.
Para Núñez, una de las principales enseñanzas de Beauchef fue la resiliencia. Más allá de los contenidos técnicos, destaca que la universidad le enseñó a perseverar, trabajar bajo presión y enfrentar problemas complejos con rigurosidad. En su formación fueron especialmente importantes los cursos de estructuras, geotecnia, dinámica estructural e ingeniería sísmica, así como los profesores Rubén Boroschek, Rodolfo Saragoni, Ramón Verdugo, Alejandro Verdugo y Alfonso Larraín.
Su trayectoria profesional comenzó en proyectos de monitoreo de salud estructural (SHM), un área directamente vinculada a su trabajo de tesis de Magíster. Uno de los hitos que marcaron su carrera fue la recolección de los acelerógrafos del terremoto del Maule de 2010, junto a Ricardo León, técnico del laboratorio de dinámica estructural, experiencia que lo conectó directamente con la ingeniería sísmica aplicada y con el impacto real de los terremotos en las personas.
Posteriormente, consolidó su experiencia en el mundo corporativo, participando en grandes proyectos mineros desde el diseño de ingeniería hasta la gestión técnica por el lado del cliente.
Fue precisamente su paso por el mundo corporativo el que le permitió detectar una brecha recurrente en la industria: los proyectos requerían respuestas cada vez más rápidas, mientras que los servicios de ingeniería tradicionales seguían operando con estructuras complejas, plazos extensos y procesos poco alineados con el sentido de urgencia que caracteriza a la minería y la industria.
Con esa convicción nació TNA Engineering, con una visión renovada de la ingeniería: ofrecer soluciones más ágiles, integrales y profundamente conectadas con los desafíos reales de sus clientes. La compañía inició sus operaciones como una consultora especializada en ingeniería estructural y sísmica, para luego evolucionar hacia una firma multidisciplinaria que hoy reúne a más de 70 profesionales en áreas como ingeniería mecánica, eléctrica, civil, estructural y simulaciones multifísicas.
La innovación, además, forma parte del ADN de la empresa. Con ese propósito, Núñez impulsó la creación de un HUB de Innovación orientado al desarrollo de nuevas tecnologías, soluciones digitales y herramientas de alto valor para la industria, con foco en transformar ese conocimiento en capacidades escalables que potencien el crecimiento de la compañía y de sus clientes.
Actualmente, Núñez cursa un doctorado enfocado en el desempeño sísmico de turbinas eólicas. Su vida profesional combina investigación, emprendimiento, liderazgo de equipos y familia, en una dinámica que define como un "malabarismo permanente". Son desafíos que, lejos de detenerlo, han terminado por convertirse en el motor de una trayectoria construida con visión, perseverancia y propósito.
Su mensaje para las nuevas generaciones es claro: lo técnico abre puertas, pero la ejecución, la resiliencia, la capacidad de adaptación y lo humano definen hasta dónde se puede llegar. También invita a no confundir la carrera con la vida, recordando que los cargos, proyectos y empresas son herramientas, no el fin último. Para él, el éxito no se mide por el cargo que se ocupa ni por el tamaño de la empresa que se construye, sino por el impacto que se deja en las personas, en la industria y en los desafíos que parecían imposibles de resolver.

