Ir al contenido
Noticias

Natalia Silva: de la ingeniería sísmica a una mirada interdisciplinaria del riesgo de desastres

Natalia Silva: de la ingeniería sísmica a una mirada interdisciplinaria

Durante su formación, trabajó junto a académicos como Maximiliano Astroza, Edgar Kausel, Felipe Leyton y Jaime Campos, con quienes desarrolló su memoria de título en temas asociados al peligro sísmico en la región Metropolitana. Más tarde profundizó esta línea al cursar un magíster en Geofísica, donde continuó investigando herramientas para calcular la vulnerabilidad sísmica estructural, con foco en viviendas sociales, también en la Región Metropolitana. En esa etapa, su aproximación al riesgo estaba fuertemente marcada por una mirada estructural e ingenieril: comprender la amenaza y la vulnerabilidad parecía suficiente para entender el fenómeno.

Sin embargo, su trayectoria dio un giro decisivo de manera inesperada. Mientras realizaba sus estudios de posgrado, contactó a la entonces ONEMI buscando información para su investigación de postgrado. La respuesta no fue la que esperaba: en lugar de entregarle datos, la institución la invitó a integrarse al servicio, dado que se consideró necesario contar con ese perfil profesional. Así comenzó, en 2009, una etapa de casi diez años en el sector público, donde se especializó en amenazas de origen geológico y, más adelante, en la interfaz entre política pública y riesgo de desastres.

Uno de los hitos que marcó su carrera fue su participación en una misión chilena a Puerto Príncipe tras el terremoto de Haití en el 2010. Allí colaboró compartiendo la experiencia chilena en normativa sísmica e inspección estructural de daños, en un contexto de cooperación internacional enfocado en la respuesta ante desastres. Poco después, el terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010 en Chile reorientó completamente las prioridades institucionales y reforzó la relevancia de este campo de trabajo.

A lo largo de su paso por ONEMI, Natalia fue ampliando su comprensión del riesgo de desastres. Lo que inicialmente veía como una combinación probabilística entre amenaza y vulnerabilidad pasó a convertirse, en su experiencia profesional, en un fenómeno mucho más complejo, atravesado por factores sociales, políticos,económicos, jurídicos, históricos e incluso éticos. Desde esa perspectiva, llegó a ocupar cargos de alta responsabilidad, entre ellos el de subdirectora nacional, y participó en procesos clave como la formulación de las políticas nacionales de reducción del riesgo de desastres, instrumentos estratégicos nacionales y sectoriales y parte del marco reglamentario que condujo la transición institucional hacia Senapred, tras la aprobación de la Ley 21.364.

Tras cerrar ese ciclo en 2022, decidió abrir uno nuevo. Cursar el doctorado en Territorio, Espacio y Sociedad de la Universidad de Chile, un programa interdisciplinario coherente con la evolución de sus intereses. Además, se desempeña como académica invitada en programas de postítulo y postgrado de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, integra el programa CITRID y mantiene actividades de docencia, divulgación y consultoría en temas vinculados a la gestión del riesgo de desastres.

En su reflexión sobre la formación universitaria, destacó el valor de la ingeniería como una escuela de pensamiento riguroso, que facilita una mirada procesual de fenómenos complejos, pero también subrayó la necesidad de cruzar fronteras disciplinares. A su juicio, los problemas contemporáneos son demasiado complejos para abordarlos desde miradas aisladas, y por eso considera fundamental avanzar hacia enfoques inter y transdisciplinarios. Desde su experiencia, ese tránsito no siempre es sencillo, pero resulta indispensable para comprender fenómenos como los desastres en toda su profundidad y aportar a las políticas públicas que buscan reducir el riesgo de desastres.

Su mensaje a las nuevas generaciones apunta precisamente en esa dirección: evitar la subestimación entre disciplinas y reconocer que el conocimiento científico-técnico tiene el deber de dialogar con múltiples formas de comprender la realidad. Para ella, la ingeniería ya no puede pensarse como una práctica encerrada en el cálculo o en modelos no situados, sino como una herramienta que impacta beneficiosamente en la sociedad y que, por lo mismo, debe vincularse estrechamente con las personas, los territorios y sus múltiples dimensiones de desarrollo.

 

Últimas noticias

Marcela Aravena: “Las mujeres no tenemos que demostrar que somos capaces"

Reconocida con el Premio Ingeniero del Año AICE 2026, Marcela Aravena ha dedicado más de tres décadas a la ingeniería estructural y sísmica aplicada a la infraestructura eléctrica. Su trayectoria ha estado marcada por los desafíos de abrirse camino como mujer en un ámbito predominantemente masculino, la búsqueda de independencia profesional y el trabajo por mejorar los estándares de diseño del sector. Hoy, uno de sus mayores intereses es transmitir lo aprendido a las nuevas generaciones. En esta entrevista habla de su historia, de las personas que la apoyaron, del valor de la resiliencia y de lo que significa recibir el reconocimiento de sus pares.

DIC inicia proceso de reflexión para fortalecer la formación en ingeniería

Con el taller «Coordinación para el Desarrollo de Competencias», equipos docentes del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile dieron inicio a un proceso de trabajo colaborativo que busca fortalecer el desarrollo de las competencias de egreso, mejorar la articulación entre cursos y reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la formación de ingenieras e ingenieros civiles.

La comunidad de la ingeniería estructural se reúne en Villarrica

Criterio, industria y futuro. Estos son los conceptos que centraron el debate y exposiciones llevadas a cabo por la comunidad de la AICE en el 18° congreso del gremio, desarrollado en el hotel Park Lake el pasado viernes 2 de octubre. Este encuentro, que contó con participación de docentes y alumni de nuestro departamento, invita a la reflexión para apuntar hacia una ingeniería que se interese por los nuevos desafíos tecnológicos, de construcción y operacionales, sin dejar de lado el correcto uso normativo y la resiliencia de las obras.

Natalia Silva: de la ingeniería sísmica a una mirada interdisciplinaria

Natalia Silva ingresó a Beauchef en 2001 y recuerda su paso por la Facultad con cariño, tanto por la formación recibida como por los profesores que marcaron su trayectoria. Desde sus años de pregrado comenzó a interesarse por las ciencias de la Tierra y, en particular, por el estudio de la amenaza sísmica, un tema que más adelante definiría buena parte de su desarrollo profesional.