Este trabajo fue desarrollado por el grupo de investigación EASER (Evolution Assessment of Seismic Risk), un proyecto Anillo financiado por ANID que estudia la evolución del riesgo sísmico de nuestras ciudades. El estudio fue liderado desde la Universidad de Chile, por parte del académico Pablo Heresi y el ingeniero José Bustos, y contó con la participación de la Universidad de Concepción (Chile), la Universidad de Stanford (Estados Unidos) y City St George’s, University of London (Reino Unido). Los resultados fueron publicados en la prestigiosa revista científica The Seismic Record, de la Sociedad Sismológica de Estados Unidos (SSA).
Un terremoto sin registros
El 24 de junio de 2026, un terremoto superficial de magnitud 7,5 rompió las fallas de San Sebastián y Boconó, en la costa norte de Venezuela. La ruptura pasó prácticamente bajo los pies de los habitantes del estado La Guaira. En segundos, cerca de 1.300 edificaciones colapsaron en el estado la Guaira y más de 26.290 edificaciones resultaron dañadas en todo el país, según datos preliminares de la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Infraestructura de Venezuela. Este fue uno de los terremotos más violentos en décadas en una zona densamente poblada. Sin embargo, ningún instrumento sísmico registró cuánto se movió el suelo en los lugares más afectados.
No es la primera vez que esto ocurre. En 1967, el terremoto de Caracas impactó muchas de estas mismas localidades, y no quedaron registros del movimiento del terreno. Durante décadas, los científicos han estimado indirectamente la intensidad de la sacudida a partir de los daños. Casi sesenta años después, el mismo escenario se repitió en La Guaira sin poder tener un registro del movimiento del terreno de un terremoto impactando una ciudad a muy corta distancia de la ruptura de la falla.
Por qué este dato es tan importante
Los terremotos grandes, poco profundos y que ocurren a pocos kilómetros de una ciudad son los que más preocupan a los ingenieros. Pueden producir un “pulso” del suelo muy fuerte y largo, capaz de someter a los edificios a demandas muy superiores a las consideradas en su diseño inicial. Pero también son los menos registrados del mundo. Por ejemplo, en una de las bases de datos internacionales más completas y usadas por ingenieros para preparar sus modelos y normas de diseño (NGA‑West2), antes de 2023 había solo dos registros de aceleraciones de terremotos de magnitud mayor a 7,4 obtenidos a menos de 5 km de la falla. Los terremotos de Turquía de 2023 agregaron 20 más.
Objetos cotidianos como sismógrafos
Ante la falta de registros sísmicos convencionales, el equipo de investigación decidió usar dos cámaras de seguridad comunes, instaladas en un local comercial de Caraballeda, las que grababan en dirección a la calle mientras ocurría el terremoto. En el video se ven dos objetos cotidianos: un delineador plástico de tránsito, que se deslizó sobre el pavimento, y un poste de alumbrado de 11 metros, que se balanceó de un lado a otro.
Ninguno de los dos es un instrumento de medición, pero conocemos la física de su respuesta esperada ante un movimiento del suelo. Los investigadores siguieron cuadro a cuadro el movimiento de cada objeto y luego hicieron ingeniería inversa para calcular qué movimiento del suelo tuvo que ocurrir para que el delineador se deslizara y el poste se balanceara exactamente como se ve en las imágenes. Para que el cálculo fuera confiable, el equipo viajó al lugar, midió los objetos y la geometría del sitio, y realizó pruebas que determinaron cuánto roce hay entre la base del delineador y el pavimento.
Una de las claves de este estudio está en que ambos objetos reaccionan de manera muy distinta al mismo movimiento del suelo: uno desliza y el otro vibra. Otra clave de la metodología es que el movimiento del suelo se calculó usando solo el delineador de tránsito, el que luego se comprobó con el poste. Que el resultado explique de manera independiente la respuesta de ambos objetos da una gran confianza en la estimación.
Reconstruir un terremoto a partir de un video es posible, pero hacerlo bien exige medir en terreno las propiedades de los objetos y comprobar el resultado. Este equipo midió la fricción del delineador en el lugar, contrastó el trabajo de cuatro analistas que de forma independiente rastrearon el movimiento del delineador a partir de los videos; y verificó el resultado con el poste de luz. Así, este trabajo entrega la primera reconstrucción de este tipo respaldada por una verificación independiente y, por lo tanto, puede utilizarse como una estimación del movimiento en terreno.
Lo que encontraron
El suelo de Caraballeda recibió un “empujón” o “pulso” extraordinariamente fuerte, de menos de un segundo de duración, orientado principalmente en la dirección norte–sur. La velocidad máxima del suelo llegó a unos 202 centímetros por segundo. Para poner este valor en contexto, en la base de datos internacional NGA-West2, solo dos registros del terremoto de Chi‑Chi (Taiwán, 1999) superan este valor. Además, la velocidad estimada en Caraballeda es también mayor que el registro más intenso del terremoto de Kobe (Japón, 1995) y que cualquier registro obtenido durante los terremotos de Turquía en 2023.
La intensidad del movimiento que tuvo La Gaira también supera lo que predicen los modelos de estimación de intensidades que usan los ingenieros en diversos lugares del mundo. Además, es, en promedio, casi el doble de lo que considera la norma sísmica venezolana para un terremoto extremo, específicamente en el rango de los periodos de vibración de los edificios de mediana y gran altura de la zona.
Las mismas cámaras captaron el instante en que ocho edificios comienzan a colapsar a la vez, justo al terminar el pulso del terreno. Es la primera vez que un movimiento del suelo reconstruido desde videos no solo se comprueba con un segundo objeto independiente, el que responde al movimiento con una física completamente distinta, sino que además, coincide con el colapso simultaneo de varios edificios.
Datos clave
- Velocidad máxima del suelo: unos 202 cm/s (más de 7 km/h en una fracción de segundo).
- Cambio total de velocidad en el pulso principal: unos 366 cm/s.
- Dirección más fuerte: aproximadamente norte–sur, perpendicular a la falla.
- Frente a la norma venezolana: en los periodos de vibración de edificios de mediana y gran altura (0,5 a 2,5 s), la sacudida estimada supera en promedio 1,88 veces el espectro de diseño para el sismo extremo.
- Frente a los modelos internacionales: por sobre lo que predicen los modelos NGA‑West2, incluso después de corregirlos por los efectos de cercanía a la falla (directividad y direccionalidad).
- Ocho edificios comienzan a colapsar al mismo tiempo, justo cuando termina el pulso, según se ve en los videos.
Más allá de un solo terremoto
En la práctica, esta es la única estimación pública y cuantitativa de cómo se movió el suelo en una de las zonas más golpeadas por el terremoto. Es información esencial para entender por qué fallaron los edificios, para actualizar los mapas de amenaza sísmica y la norma de diseño de Venezuela, y para definir cómo reparar y reconstruir a futuro. Estas últimas son tareas de carácter urgente.
Además, hoy existen cámaras de seguridad en muchos lugares, por lo que el método puede aplicarse en otras ciudades sísmicas donde no haya instrumentos: el video de vigilancia común puede convertirse en una herramienta confiable y útil para la ingeniería.
Sobre el estudio
- Artículo: Bustos, J., Girmay, N., Bravo‑Haro, M., Rojas, R., Montemayor, D., Heresi, P., Miranda, E., Pinto, F., Montalva, G., Bastías, N., Ojeda, J., Paz, F., Villena, F. y Villegas, A. (2026). Ground‑Motion Intensity in Caraballeda During the 24 June 2026 Mw 7.5 Venezuela Earthquake Estimated from CCTV Video. The Seismic Record 6(4) 411-422. DOI: 10.1785/0320260045
- Datos abiertos: los videos originales, el movimiento del suelo reconstruido, las pruebas de roce y los programas de cálculo están disponibles en github.com/anillo-easer/venezuela2026-cctv-groundmotion.
- Financiamiento: Proyecto Anillo EASER (ANID ACT240044), FONDECYT Regular 1261147, FONDECYT de Iniciación 11260870, John A. Blume Earthquake Engineering Center (Universidad de Stanford) y la Universidad de Chile. Los videos fueron facilitados por José Elías Naassaneh, propietario de La Guaira Bowling.
Sobre EASER
EASER (Evolution Assessment of Seismic Risk) es un grupo de investigación financiado por ANID a través del programa Anillo, que reúne a investigadores de la Universidad de Chile y la Universidad de Concepción, entre otras instituciones, para estudiar cómo evoluciona el riesgo sísmico de nuestras ciudades y cómo podemos reducirlo.
Contacto
- Pablo Heresi, autor de correspondencia, Departamento de Ingeniería Civil, Universidad de Chile · pheresi@uchile.cl
- Gonzalo Montalva, director proyecto EASER, Departamento de Ingeniería Civil, Universidad de Concepción, gmontalva@udec.cl

