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Hacia un Ecosistema Tecnológico y Sustentable de la Construcción

Hacia un Ecosistema Tecnológico y Sustentable de la Construcción

Durante la última década, el sector de la construcción ha experimentado cambios estructurales: iniciativas como Construye 2025, la adopción gradual de BIM a través de PlanBIM, el impulso del Consejo de Construcción Industrializada (CCI) y la promoción de los Métodos Modernos de Construcción (MMC), nuevas normativas del MINVU, y la consolidación de la nueva Hoja de Ruta BIM liderada por la CChC y el reciente compromiso de adopción BIM del MOP. 

En este contexto, el profesor Alejandro Polanco, docente del Departamento de Ingeniería Civil (DIC) y Coordinador del área de Educación Continua de Ingeniería Civil (ECIC), plantea una visión integradora, a través de unaconversación que no se centra únicamente en la adopción de tecnologías específicas, sino en cómo se articulan los distintos actores del sector —Estado, empresas, academia y gremios— en torno a procesos, información y objetivos comunes. Esa articulación es la que empieza a dar forma a lo que hoy puede entenderse como un Ecosistema Tecnológico y Sustentable de la Construcción, donde la coordinación, la estandarización y el uso consistente de la información resultan tan relevantes como la tecnología misma. 

¿Cómo evalúa el proceso de modernización y transformación del sector construcción en la última década? 

En los últimos diez años el sector ha avanzado más de lo que a veces se reconoce. La digitalización, la industrialización y la estandarización se pueden entender como un “Ecosistema Tecnológico y Sustentable de la Construcción”, donde tecnología, procesos, mandantes, contratistas, instituciones públicas y privadas, y el capital humano comienzan a interactuar de forma más integrada. 

Iniciativas desde el 2016 como Construye 2025, PlanBIM, la creación en 2019 del Consejo de Construcción Industrializada (CCI), el Informe de Productividad en la Construcción (Matrix, 2020)  y el trabajo de la Cámara Chilena de la Construcción con la CDT (CChC/CDT) , su Comisión de Productividad y el lanzamiento en 2024 de una nueva Hoja de Ruta BIM para adopción de 70 % al 2028, han instalado prácticas y conversaciones que hace una década no existían. Se destaca el rol del Instituto de la Construcción que ha liderado la creación de la normativa de construcción industrializada NCh 3744 (oct. 2023), que se complementa con las normas NCh3509 y NCh3619, y la difusión de los Métodos Modernos de Construcción MMC (mayo 2024) 

Hoy es cada vez más habitual ver drones, robótica, impresión aditiva, plataformas centralizadas de datos, realidad aumentada o metodologías como Advanced Work Packaging (AWP ), Lean Construction (LC), aplicadas a grandes proyectos de infraestructura y minería. Se ha pasado de la etapa de diagnóstico a la acción.  

De acuerdo con el estudio de la CChC/CDT (dic. 2025) hay un aumento del índice de la productividad laboral (IPLC) en 8% respecto al 2020 y se observa un aumento de uso de los MMC. Los resultados de la última encuesta nacional BIM (oct 2025) indican que la adopción de usuario regular es 46% y continúa en aumento, aunque a un menor ritmo. Por otra parte, Arquitectura e Ingeniería Estructural ya están sobre el 50% de adopción.  

En mi opinión, el desafío no está solo en “adoptar tecnología”, sino en lograr consistencia en cómo se usa, cómo se gestiona y cómo se conecta con decisiones técnicas y contractuales. La transformación avanza y es un camino sin retorno, pero requiere articular mejor a los actores del ecosistema, pues la modernización no se sostiene solo con iniciativas aisladas o con la adopción de herramientas específicas. Lo que realmente empieza a marcar la diferencia es entender la industria como un sistema. 

¿Cuáles son los desafíos inmediatos para lograr una gestión moderna y sustentable en los proyectos del país? 

El primer desafío es la integración real de tecnología, procesos y personas bajo estándares comunes de gestión. Digitalizar no basta: necesitamos trazabilidad, interoperabilidad y estándares que ordenen cómo se gestiona toda la información y con ello mejorar la predictibilidad, productividad y también el compromiso de bajar la huella de carbono de la industria. El programa Construye Zero (CTEC, abril 2023), Sello Pro (CChC, 2020), las certificaciones CES(mayo 2014)  y CVS (mayo 2020) son avances importantes hacia una Construcción Circular.  

El segundo gran desafío es la brecha de competencias. Los proyectos son cada vez más complejos y requieren capacidades en análisis de datos, metodologías estructuradas, integración digital y entender la cadena de valor asociada a la construcción. El talento debe evolucionar al ritmo de los avances tecnológicos aplicados a la construcción. 

Un tercer desafío está asociado a fortalecer la cultura sectorial. Un ecosistema tecnológico solo funciona cuando los diferentes actores comparten objetivos, métodos, procedimientos, estándares y lenguaje técnico. Debemos pasar de la fragmentación a la colaboración como una condición natural y lógica entre el mandante, el diseñador, los proveedores y los constructores para mejorar la productividad y calidad de las obras de construcción. La asimetría contractual entre el mandante y el contratista es una barrera y obstáculo real para que el ecosistema tecnológico alcance su máximo potencial.  

Estos desafíos no se pueden abordar de manera separada. Sin estándares comunes, la tecnología se fragmenta; cuando no hay competencias suficientes, las herramientas se subutilizan; y cuando la cultura sigue siendo individual, la colaboración tampoco fluye. El principal riesgo es avanzar de forma dispareja, con algunos proyectos muy avanzados y otros que siguen operando con modelos tradicionales, lo que termina afectando el desempeño del sector en su conjunto. 

¿Cuáles son los avances tecnológicos y metodológicos principales que están cambiando de manera concreta la forma de diseñar y construir? 

La convergencia de BIM acorde con las normas ISO 19650, la Inteligencia Artificial (IA)aplicada, metodología AWP y plataformas de monitoreo en tiempo real entre otras, está transformando el ciclo completo de los proyectos. BIM permite estructurar y centralizar información confiable, la sensorización o los drones entregan datos de productividad e indicadores de desempeño en tiempo real que, con la IA, permite una  toma de decisiones másefectiva. 

En mi opinión, lo más relevante es que estas herramientas están empezando a interconectarse, generando flujos de información más inteligentes. Eso posibilita una gestión más precisa, predecible y basada en datos reales. Es una señal de que el ecosistema tecnológico comienza a operar. Por ejemplo, la iniciativa Smart Data Construction, desarrollada por la CTeC (agosto 2020), permite un análisis estratégico de la información de obra, dando paso al concepto de “Smart Construction”.  

Los resultados positivos y beneficios requieren tiempo y maduración, sin duda hay una curva de aprendizaje y cambio de paradigmas del negocio, la tecnología aporta valor solo cuando se usa correctamente, apoya la toma de decisiones y está integrada con todos los involucrados en la cadena de valor. 

¿Cuál es el rol de la Industrialización y los Métodos Modernos de Construcción (MMC) en este cambio? 

La industrialización es un pilar esencial del ecosistema. Esto incluye el diseño modular, prefabricación, estandarización de componentes, Design for Manufacturing and Assembly (DfMA), MMC posicionados por el CCI,  que mejoran la constructabilidad, reducen variabilidad y fortalecen la predictibilidad de plazos y costos. 

En Chile se han dado muchos pasos concretos: la NCh 3744 estableció definiciones oficiales; el Mapa MMC (abril 2025)  y la Guía elaborada por CChC/CDT ayudan a orientar la adopción y el Parque CTeC permite validar prototipos y sistemas industrializados. El Encuentro Internacional Construcción Industrializada (ECIC sept 2025) y el lanzamiento de los premios BuildUP (2025) del CCI están visibilizando innovaciones de alto impacto. 

Es importante entender que industrializar no es solo usar componentes prefabricados; es diseñar, coordinar y gestionar de manera distinta, integrando procesos y datos desde etapas tempranas. Es una transformación profunda de la manera de diseñar y materializar los proyectos, que debe ser propia de este nuevo ecosistema y que permita darle mayor estabilidad al sector en el largo plazo.  

¿Qué tipo de interacción y coordinación requiere el ecosistema —empresa, Estado, academia y gremios— para acelerar esta transformación? 

Un ecosistema tecnológico de la construcción solo funciona cuando sus actores interactúan con objetivos comunes. El Estado genera habilitadores normativos; las empresas aplican innovación en terreno; la academia forma talento y produce conocimiento y los gremios articulan estándares, hojas de ruta, metas, visibilidad y reconocimientos. 

En Chile existe un avance importante: MOP, SERVIU, MINVU han adoptado nuevas normativas; por ejemplo, la ley 21558 (abril 2023) , el programa VIT (Viviendas Industrializadas) del MINVU , el apoyo de Corfo con Construye2025 y PlanBIM, las múltiples iniciativas de la CChC/CDT, CCI y CTeC  que articulan agendas sectoriales. La industria también está adoptando estándares internacionales como ISO 19650 (BIM), mejores prácticas del Construction Industry Institute (CII), promotor del AWP y Lean Construction(Last Planner System) entre otras. 

En mi opinión, en la actualidad existe un consenso en que el desafío ahora es alinear voluntades, asegurar interoperabilidad y fomentar prácticas que permitan que tecnología, procesos y regulación converjan de manera armónica. La colaboración es la base del ecosistema, que permita una agenda común y el escalamiento de las iniciativas ya probadas. Si no se avanza en una mayor coordinación y en ciertos acuerdos básicos sobre estándares, información y prioridades, existe el riesgo de dispersar esfuerzos. En paralelo a la creación de nuevas iniciativas, el foco también debiera estar en ordenar y dar continuidad a las soluciones ya probadas y escalar su implementación a los diferentes tipos de proyectos públicos y privados del país.  

¿Qué papel debe desempeñar la academia y cuál ha sido su experiencia formando profesionales para estos nuevos desafíos? 

La academia debe formar profesionales capaces de aplicar estándares globales, integrar tecnología, comprender flujos de información y gestionar proyectos modernos. Adicionalmente, es muy importante desarrollar un marco teórico común y una mirada estratégica que permita entender la gran cantidad de iniciativas y organizaciones involucradas y su interrelación entre ellas, es decir, ser un habilitador estratégico del Ecosistema Tecnológico y Sustentable de la Construcción. También debe generar investigación aplicada y proyectos piloto que conecten teoría con práctica. En este contexto es clave la innovación y el desarrollo de soluciones MMC (el mapa MMC tiene 74 soluciones a dic 2025).  

Esto requiere por una parte actualizar los programas académicos y fortalecer la educación continua para integrar BIM, AWP, CI, MMC, y los avances tecnológicos en conjunto con estrechar vínculos con empresas y organismos públicos. En nuestra experiencia, los estudiantes y profesionales valoran especialmente la combinación de estándares internacionales, práctica real y actualización continua a través de diplomas y cursos de especialización. En mi opinión, la academia aporta con un enfoque holístico que permite entender y aplicar una mirada global e integradora.  

Por otra parte, el sector necesita capacidades nuevas, pero sobre todo un capital humano preparado y con criterio técnico para operar y abordar problemas complejos en un ecosistema tecnológico que evoluciona rápidamente. Ese, en mi opinión, es un gran desafío y la oportunidad para la academia de transformarse en un referente para el sector, no solo formando profesionales, sino ayudando a ordenar conceptos, evaluar lo que está funcionando y anticipar cambios. En una industria que evoluciona rápidamente, esa capacidad de reflexión y mirada de largo plazo puede ser tan relevante como el dominio de las nuevas herramientas, metodologías y estándares disponibles. 

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La mirada del profesor Polanco refleja un momento clave para la construcción en Chile. Más allá de las herramientas y metodologías disponibles, el desafío de fondo está en cómo el sector logra organizarse, coordinarse y aprender de su propia experiencia para avanzar de manera consistente. 

El futuro de la industria no se definirá solo por la velocidad con que incorpore nuevas tecnologías, sino por su capacidad de integrarlas a toda la cadena de valor con procesos claros, estándares compartidos y decisiones bien informadas.  

En ese sentido, consolidar un ecosistema tecnológico y sustentable no es un objetivo de corto plazo, sino un proceso que requiere continuidad, colaboración y una visión común entre todos los actores relevantes del sector público y privado que permita transformar los avances actuales en una práctica habitual y permanente. 

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